Lunares peligrosos: 5 claves para identificarlos y qué hacer

Lunares peligrosos: 5 claves para identificarlos y qué hacer

Controlar la evolución de las manchas y marcas en la piel es la estrategia más efectiva para la detección temprana del cáncer de piel. La observación periódica te permite diferenciar un lunar común de una lesión que requiere atención médica.

La mayoría de las personas tienen entre 10 y 40 lunares en su cuerpo. Estas marcas suelen ser inofensivas, pero el daño solar acumulado y factores genéticos pueden transformar su estructura.

Hoy, en este artículo de Clínica Santa Isabel, te mostramos las claves para identificar lunares peligrosos, así podés acudir al médico antes de que se conviertan en un problema mayor.

¿Qué son los lunares?

Los lunares (también llamados nevos) son crecimientos cutáneos comunes que se producen cuando los melanocitos —las células encargadas de dar color a la piel— crecen en grupos en lugar de estar distribuidos.

La mayoría de los lunares benignos aparecen durante la infancia y la adolescencia. Generalmente son manchas uniformes, de color café, canela o negro, con bordes definidos y una forma simétrica.

Con el paso de los años, algunos pueden cambiar levemente de aspecto o incluso desaparecer, pero cualquier cambio brusco en la edad adulta debe ser motivo de consulta en nuestro servicio de dermatología.

Tipos de lunares y sus características

No todas las marcas en la piel tienen el mismo origen ni representan el mismo riesgo para la salud. Existen diferentes tipos de lunares que los dermatólogos clasifican según su estructura y el momento en que aparecen. A continuación, te los presentamos.

Lunares congénitos

Los lunares congénitos son aquellos que están presentes desde que nacés. Su tamaño puede variar desde pequeñas manchas milimétricas hasta lesiones de gran extensión que cubren partes completas del cuerpo.

Estos últimos, si miden más de 20 centímetros, son denominados “nevos congénitos gigantes” y hay que controlarlos regularmente con el dermatólogo, ya que tienen más riesgo de transformarse en lunares malignos.

Si alguno de tus lunares congénitos ha cambiado en textura o relieve, o bien, querés hacerte un chequeo, agendá una consulta con un dermatólogo en Clínica Santa Isabel.

Lunares displásicos

Los lunares displásicos o atípicos suelen ser más grandes que el promedio, tienen bordes irregulares y presentan una mezcla de tonalidades que van desde el marrón claro al rosado. Se ubican, comunmente, en el tronco o la espalda.

Aunque son lunares benignos, indican una mayor predisposición a desarrollar malignidad en cualquier parte del cuerpo, sobre todo si tenés varios. Por esta razón, el control dermatológico anual es obligatoriopara este grupo de pacientes.

Lunares rojos

A diferencia de los lunares tradicionales, los lunares rojos en la piel no están formados por melanocitos, sino por una proliferación de pequeños vasos sanguíneos que se dilatan y forman una pequeña protuberancia circular sobre la superficie cutánea. Son también llamados Nevos Rubí

Suelen aparecer a partir de los 30 o 40 años debido al proceso natural de envejecimiento de la piel o por factores hereditarios. En la gran mayoría de los casos, son completamente inofensivos y no tienen potencial para convertirse en lunares cancerígenos.

Si su presencia te genera una molestia estética o si notás que cambian de forma rápidamente, los dermatólogos de Clínica Santa Isabel pueden eliminarlos de forma segura mediante láser o electrocirugía.

5 claves para identificar lunares peligrosos

Hay una regla nemotécnica, llamada “ABCDE”, que resulta precisa para que puedas realizar un chequeo de tus lunares en casa.

Cuando ves fotos de lunares peligrosos, podés notarque la mayoría cumplen con estas características sospechosas:

  1. A de Asimetría: Si trazás una línea imaginaria por la mitad del lunar y las dos partes no son iguales, es una señal de alerta. Los lunares normales suelen ser redondos u ovalados y simétricos.

  2. B de Bordes: Los lunares malignos suelen tener bordes irregulares, borrosos, con picos o "dentados". Un lunar sano tiene límites claros y suaves.

  3. C de Color: La presencia de varios colores en una misma lesión (tonos de marrón, negro, rojo, azul o blanco) es sospechosa. El color de un lunar benigno suele ser uniforme.

  4. D de Diámetro: Prestá atención si el lunar mide más de 6 milímetros (el tamaño aproximado de la goma de borrar de un lápiz). Aunque existen melanomas más pequeños, el crecimiento excesivo es motivo de pronta consulta.

  5. E de Evolución: Esta es la clave más importante. Si notás que un lunar cambia de tamaño, forma o color, o si empieza a picar, doler o sangrar, debés consultar con un médico de inmediato.

Qué hacer si tenés un lunar sospechoso

Si al realizar tu autoexamen encontrás signos de lunares peligrosos, no entres en pánico, pero tampoco postergues la visita al médico.

Un dermatólogo puede realizar un "mapeo de lunares" para documentar la ubicación y estado de cada lesión, ordenar estudios específicos y ofrecer un tratamiento adecuado según los resultados.

En la Clínica Santa Isabel, contamos con profesionales capacitados y la infraestructura necesaria para realizar cirugías menores y biopsias de piel de forma ambulatoria y segura. Podés verificar nuestras coberturas médicas para saber si tu plan está incluido en nuestros servicios.

Mientras tanto, evitá los remedios caseros: no intentes quitar o quemar los lunares por tu cuenta, pues esto puede agravar la lesión.

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