Ataques de epilepsia: cómo identificarlos y qué hacer

Ataques de epilepsia: cómo identificarlos y qué hacer

La epilepsia es una de las afecciones neurológicas más comunes y, sin embargo, sigue generando muchas dudas sobre cómo se manifiesta y cómo actuar frente a ella. Reconocer un ataque a tiempo te permite acompañar mejor a la persona que lo atraviesa.

Una crisis epiléptica suele durar entre 30 segundos y dos minutos. Saber qué hacer en ese lapso puede evitar lesiones y marcar la diferencia.

Descubrí qué es la epilepsia, cómo identificar sus síntomas, qué tipos existen, qué hacer si presenciás una crisis y cuándo es importante consultar con un profesional.

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es un trastorno cerebral crónico que provoca convulsiones repetidas. Como definen los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NINDS), ocurre cuando grupos de neuronas envían señales eléctricas de forma anormal, lo que puede alterar movimientos, sensaciones o el estado de conciencia.

Una sola convulsión no implica tener epilepsia. El diagnóstico requiere al menos dos crisis sin una causa evidente, separadas por más de 24 horas.

¿Cómo reconocer un ataque de epilepsia?

Los síntomas de la epilepsia varían según la zona del cerebro afectada. Por eso, no todas las crisis se ven igual.

Señales previas

Algunas personas sienten una especie de aviso antes de la crisis, conocido como aura. Puede manifestarse como un hormigueo, un cambio emocional repentino o una sensación de déjà vu.

No todas las personas con epilepsia experimentan esta señal previa. Cuando aparece, suele ser siempre similar en cada episodio.

¿Qué se ve durante la crisis de epilepsia?

Durante el ataque pueden presentarse distintas manifestaciones:

  • Mirada fija y ausencia de respuesta al entorno.

  • Rigidez o sacudidas en brazos y piernas.

  • Pérdida del conocimiento.

  • Movimientos repetitivos, como masticar o frotarse las manos.

  • Después de la crisis, es común sentir cansancio, confusión o debilidad durante varios minutos.

Tipos de epilepsia: focales y generalizadas

Las crisis se clasifican en dos grandes grupos, de acuerdo con el área del cerebro donde se originan.

Las crisis focales comienzan en una sola zona del cerebro. Pueden ocurrir con conservación del conocimiento (con alteraciones sensoriales o emocionales) o con pérdida de la conciencia, donde la persona no responde con normalidad al entorno.

Las crisis generalizadas afectan ambos lados del cerebro desde el inicio. Incluyen las ausencias típicas, más frecuentes en la infancia, y las crisis tónico-clónicas, que combinan rigidez y sacudidas corporales.

¿Qué hacer si presenciás un ataque de epilepsia?

Frente a una crisis, mantener la calma es el primer paso. Estas son las acciones recomendadas:

  1. Cronometrá la duración. Es un dato clave para saber si se necesita ayuda médica urgente.

  2. Despejá el espacio. Retirá objetos que puedan lastimar a la persona, sin sujetarla ni impedir sus movimientos.

  3. Colocala de costado. Si es posible, esto ayuda a mantener despejada la vía aérea.

  4. No le pongas nada en la boca. Es un mito que las personas pueden tragarse la lengua durante una convulsión.

  5. Acompañala al recuperar la conciencia. Suele sentirse confundida o cansada; hablale con calma.

Si la crisis dura más de cinco minutos, se repite sin recuperación entre episodios, o es la primera convulsión de la persona, hay que buscar atención médica de inmediato.

Epilepsia refractaria: cuando el tratamiento no alcanza

Se habla de epilepsia refractaria cuando las crisis continúan a pesar de haber probado dos o tres esquemas de tratamiento distintos.

En estos casos, un equipo de neurología puede evaluar otras alternativas terapéuticas para reducir la frecuencia de las convulsiones y mejorar la calidad de vida. El seguimiento con un especialista es central para ajustar el abordaje según cada situación.

Epilepsia en niños: particularidades a tener en cuenta

La epilepsia en niños presenta algunas diferencias respecto de los adultos. Las ausencias típicas, por ejemplo, son mucho más frecuentes en esta etapa y pueden confundirse con simple falta de atención.

Es importante diferenciar la epilepsia de las convulsiones febriles, que están asociadas a la fiebre y no implican necesariamente un diagnóstico de epilepsia. Ante cualquier episodio convulsivo en un niño, la evaluación de un pediatra o neurólogo infantil es fundamental.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Además de las señales de urgencia durante una crisis, conviene consultar si:

  • Es la primera convulsión que presenta la persona.

  • Las crisis cambian de frecuencia o de características.

  • Aparecen efectos que afectan la vida diaria, como problemas de memoria o dificultades para dormir.

En Clínica Santa Isabel, contamos con un equipo de neurología para acompañarte en el diagnóstico y el seguimiento de la epilepsia. Podés gestionar tus consultas médicas a través de nuestro portal en MiPortal.

Si vos o alguien cercano atravesó una primera crisis o necesita ajustar su tratamiento, no lo dejes pasar: una consulta a tiempo permite definir el mejor plan de acompañamiento.